Aunque suene a fotosíntesis (proceso por el cual las plantas transforman el CO2 en alimento y libera oxígeno) esto es posible. Y así lo estan haciendo en la startup Joule Biotechnologies, con un proceso que crea biocombustible a partir del dióxido de carbono y, para ello, utiliza la energía solar.
A este proceso lo han bautizado como Helioculture que, según sus desarrolladores podría crear 76 mil litros de combustible al año por cada cuatro mil metros cuadrados de tierra con el mismo costo que los combustibles fósiles.
El proceso consta de un convertidor, el cual, en sí es un caldo de agua gris con nutrientes y organismos modificados genéticamente que utilizan la fotosíntesis para secretar hidrocarburos que pueden usarse como combustible.
Las pruebas de laboratorio han sido exitosas, y Joule Biotechnologies está iniciando una planta piloto en el sur de Estados Unidos. Si todo sigue bien planean producir biocombustible a escala comercial para 2010.
El ingeniero químico de la Universidad de Texas Brian Korgel, espera disminuir el costo de los paneles solares a una décima parte del actual, gracias al reemplazo de un proceso estándar de la fabricación de células solares que requiere de altas temperaturas y es relativamente caro.
Korgel junto a su equipo trabajan en la estrategia de usar nanomateriales especiales para la fabricación barata de células solares. Las tintas podrían imprimirse en un proceso de rollo a rollo sobre un substrato de plástico, o de acero inoxidable. Y la perspectiva de poder pintar con las tintas el tejado o algún muro de un edificio también parece viable.
Esto podría permitir la fabricación de láminas funcionales 10.000 veces más delgadas que un pelo.
“Tornado” es el nombre del nuevo generador de electricidad a partir de energía eólica. Su diferencia con las tradicionales turbinas generadoras son muchas, pero la principal es su tamaño: Las turbinas generadoras tienen una altura de 70 metros, Tornado solo 3 metros.
El funcionamiento comienza con la entrada del aire dispositivo, generando un vórtice interior y de esta manera se crea una nueva clase de corrientes continuas (también en ausencia de viento). Para su funcionamiento será suficiente una velocidad de viento de tres o cuatro metros por segundo para asegurar una potencia de 100/200 vatios. Con vientos mas fuerte podrá llegar a la misma potencia de un aerogenerador tradicional.
Con este nuevo dispositivo se logrará reducir el impacto visual o paisajístico, las emisiones de ruido acústico, y sobre todo, el riesgo para la avifauna (las principales victimas de la energía eólica).
Este generador lo veremos en acción a partir del segundo semestre del 2010, cuando en el Parque de los Montes Sibillini (Italia) la compañía WesternCo inicie la construcción de la primera central eólica con este dispositivo.
Con un aporte total de 1.800 MW serán construidos 23 parques eólicos en las regiones de Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso y del Biobío, las cuales son calificadas como óptimas para captar la fuerza del viento.
Actualmente existen 5 parques en construcción aportarán con electricidad al Sistema Interconectado Central (SIC) y al sistema Interconectado del Norte Grande (SING). El resto de los parques están en proceso de Evaluación de Impacto Ambiental.
La cifra corresponde al 15% del total que aportan las empresas generadoras con energía convencional (hidráulica y combustión de fósiles). En la actualidad, sólo el 0,15% de la generación es aportado por la fuerza del viento.
Con esto se reducen 54 mil toneladas de CO2 al año, equivalentes a lo que eliminan 12 mil autos en la calle.
La imagen corresponden a generadores del parque eólico canela, ubicado en la Región de Coquimbo.