
La grandiosa, afamada y misteriosa Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, ha revelado uno de sus grandes secretos: su cambio de humor, que puede mostrarse sonriente o seria según cómo la miremos. La respuesta a que llegaron investigadores españoles, quienes presentaron este trabajo en el encuentro anual de la Sociedad Americana de Neurociencia (Chicago), es que este efecto reside en el funcionamiento del ojo humano.