Una isla de plásticos que año a año va creciendo es lo que hay en el Océano Pacífico. Bolsas plásticas, redes o mallas flotan en el medio del mar.
El plástico en el agua se descompone a una velocidad mayor que en la tierra donde la luz solar y otras condiciones lo convierten en una verdadera sopa de veneno. Este proceso conlleva a la formación de bisfenol, un compuesto que desequilibra las hormonas afecta el sistema productivo siendo vertido directamente en los ecosistemas marinos.
La imagen muestra la “isla de la basura” cuya superficie es similar a la de Francia