Un jardin de ensueño

virutalia (1)

Hace ya unos años me compré una casa a las afueras de un pueblo de Asturias. Un pueblo con mucho encanto y pocos vecinos, la idea era pasar allí largas temporadas para poder terminar mi libro ya que soy escritor, y aunque todavía no he publicado nada, tengo mis esperanzas depositadas en el manuscrito en el que estoy inmerso ahora. A lo que iba, compré la casa y la tuve que reformar, pues no estaba en muy buenas condiciones de habitabilidad, faltaban muchos detalles y necesitaba bastantes horas de trabajo, pero que voy a decir, me enamoré del enorme jardín trasero con vistas a la montaña que tenía la casa. Soy un romántico, lo reconozco, ya me imaginaba con una copa de vino en la mano el ordenador y mi inseparable block de notas, sentado en un sillón orejero a últimos de Mayo disfrutando de la tranquilidad y escribiendo páginas y páginas sin parar.

Para poder hacer realidad estos sueños, contraté a una empresa de reformas de Asturias, con los cuales quedé muy satisfecho y en un periquete me reformaron todas las habitaciones y los desperfectos los arreglaron con bastante eficiencia. Para el tema del jardín que como ya os he dicho era el punto fuerte de la casa, visite la página http://www.virutalia.com/ y quede encantado con el trato que recibí por parte de los profesionales que me atendieron.  A los pocos días quizás una semana de aceptar el presupuesto se personaron en casa con todo lo que necesitaban para trabajar, maderas de pino de una calidad exagerada que transformaban en pérgolas y jardineras de distintos tamaños adornado la entrada al jardín.

Instalaron tarimas de madera sobre las que compusieron una mesa rectangular con seis sillas. En un rincón, junto a la pequeña fuente colocaron una mesa baja con un sillón orejero como el que yo imaginaba, todo esto quedó rodeado de una baya no muy alta pero si muy decorativa que ejercía a la perfección su labor, delimitando así la zona del cenador con el resto del jardín. No tengo hijos ni perro, pero aun así y esperando formar en un futuro una familia, instalaron una caseta para guardar cosas que no se usan a diario y las herramientas, a su lado una pequeña caseta para perro también de madera que contrastaba muy bien con lo demás instalado.

Y aquí estoy, sentado en mi sillón escribiendo mi primer libro en el jardín de mis sueños.